El cerdo ibérico es una raza autóctona de la península ibérica. Miles de años de selección natural le han permitido adaptarse perfectamente a la vida en libertad y le hacen aprovechar como a ningún otro animal los frutos del campo y las dehesas para, después de incontables meses, obtener de él exquisitos productos gourmet.
En BEHER nuestras selectas madres ibéricas puras de la prestigiosa variedad Retinta están inscritas en el Libro Genealógico del Cerdo Ibérico Puro al igual que los verracos. Y con ellos toda nuestra producción se ciñe estrictamente a las máximas exigencias genealógicas.
Criamos el cerdo ibérico en su hábitat natural, fomentando una vida larga, con posibilidades de campear y ejercitarse, en condiciones de sanidad encomiables y disfrutando además de una exquisita y cuidada alimentación.
El maíz, la cebada, el trigo, la soja, la hierba y las bellotas son los ingredientes naturales esenciales que combinamos de forma magistral para obtener un animal de unos 14-16 meses de vida, sano y gordo (con unos 160-180 kgs. de peso) que trasladaremos a Guijuelo para comenzar a elaborar los maravillosos productos de Bernardo Hernández.